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M.A. Quera-Salva, P.A. Boyer, C.Guilleminault
Université Paris Ouest- Raymond Poincaré- 104 Bd
Raymond Poincaré- 92380
Garches. France- E-mail: efr.garches@rpc.ap-hop-paris.fr
Sleep Research Center, Stanford University School of
Medicine, Stanford, California, USA.
Trabajo de noche, vigilia y sueño
Varios ritmos biológicos, como el ritmo
vigilia-sueño, el rendimiento intelectual, la
temperatura corporal, la secreción de melatonina y
de cortisol, y la mayoría de las variables
bioquímicas, fisiológicas y del comportamiento,
fluctúan de manera regular cada 24 horas, es decir,
con una periodicidad circadiana- del latín circa,
alrededor y dies, un día. Los ritmos circadianos
están gobernados por un reloj biológico localizado
en los núcleos supraquiasmáticos hipotalámicos. Son
informaciones del medio y en particular de la
alternancia luz-oscuridad que sincronizan el reloj
biológico por un periodo de 24 horas. En efecto, el
ritmo espontáneo del reloj interno es superior a las
24 horas, lo que obliga a nuestro organismo a un
reajuste cotidiano de nuestros ritmos para evitar un
deslizamiento progresivo del sueño en el curso de la
jornada ( Moore-Ede et al. 1982 ). Por ejemplo
cuando se aísla a un sujeto de las influencias
externas y variaciones horarias, sus ritmos
circadianos fluctúan con un período endógeno
ligeramente superior a 24 horas ( Czeisler et al.
1999, Wever 1970, Wevwe 1974 ). En tal situación,
llamada de curso libre, los diferentes ritmos
circadianos se desplazan con un retraso diario y
existe, por ejemplo, un retraso diario de la hora de
acostarse y de levantarse.
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Figura 1 :Ritmo
vigilia-sueño en curso libre
en un sujeto en situación de
aislamiento temporal
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La figura 1 ilustra una situación de
curso libre que puede ser obtenida en el
hombre en situación de aislamiento
temporal. Teniendo en cuenta este
desfase natural, los sincronizadores, es
decir las señales temporales del entorno
que informan periódicamente al organismo
sobre el transcurrir del tiempo, son de
capital importancia. Dos tipos de
sincronizadores predominan en el hombre:
el sincronizador social y el
sincronizador ecológico. El primero está
ligado al conjunto de los ritmos de la
vida social y profesional y el segundo
está sujeto, por ejemplo, a las
variaciones cíclicas de luz-oscuridad,
temperatura, campos magnéticos, etc. La
sociedad industrializada ha modificado
considerablemente nuestra percepción de
estas variaciones y , en particular, el
papel de los ciclos luz-oscuridad ha
sido poco valorado durante demasiado
tiempo.
Hoy los países industrializados se
enfrentan a los problemas derivados del
trabajo que se realiza en horarios
deslizantes. El veinte por ciento de la
población activa trabaja a turnos
rotatorios y, en este contexto
profesional, los individuos están no
solamente sometidos a cambios brutales
en el horario de la actividad , sino que
además deben funcionar contra el tiempo
en relación a sus sincronizadores. El
reloj biológico recibe informaciones
contradictorias. Los ciclos
vigilia-sueño del individuo no están en
sintonía con las variaciones periódicas
del medio, tales como la luz-oscuridad.
Las situaciones que producen mayores
complicaciones en la gestión del sueño
de un individuo son: 1) La actividad
profesional nocturna. 2) La utilización
del tiempo profesional por la mañana (
antes de las siete de la mañana ). 3) Un
periodo de reposo inferior a 12 horas,
entre dos turnos diferentes. 4)
Frecuentes cambios de horario sin tiempo
de descanso entre los diferentes turnos.
5) Una excesiva sucesión de días de
trabajo nocturno.
La situación conflictiva más extrema se
detectará en trabajadores que realizan
turno de noche. De hecho, el personal
que trabaja por la noche debe estar al
máximo de su capacidad intelectual, en
un momento en el que su organismo
funciona con lentitud y donde las
informaciones que provienen del reloj
biológico sugieren un nivel mínimo de
actividad física, así como una fase de
hipovigilancia. Además, el sueño diurno
de estas personas es de mala calidad
porque el periodo de reposo ha tenido
lugar en un momento donde las
informaciones endógenas ( temperatura,
producción de cortisol, detención de la
secreción de melatonina ) y del
entorno-medioambiental ( luz, ruido,
calor…) son más adecuadas para un sujeto
vigil. La situación se agrava más
todavía por el modo de vida asociado al
trabajo a turnos; las comidas son a
menudo irregulares, mal equilibradas y
demasiado rápidas. En resumen, esta
población está especialmente expuesta
porque alterna periódicamente trabajo
nocturno y duerme por el día, durante el
cual, a menudo, los individuos quedan
despiertos como consecuencia del ritmo
de su familia y su entorno social.
Para esta población de trabajadores
activos, el sueño durante el día es más
corto y la privación de sueño acumulada
después de varias noches de trabajo, así
como la adaptación de los ritmos
biológicos al turno de noche, que
siempre es parcial, los expone a un
riesgo elevado de errores en su trabajo
y sobre todo de accidentes ( Akerstedt,
1988; Mitler, año 92; Gold et al, 1992
). Las repercusiones psicológicas y de
relación de este desfase horario son
igualmente conocidas ( Frese & Okonek,
1984 ). La peor situación se da cuando
la cohesión entre los diversos ritmos
biológicos no está garantizada,
apareciendo entonces severas
perturbaciones patológicas tales como
alteraciones del sueño, problemas
gastrointestinales, aumento del riesgo
de isquemia miocárdica ( Knutson et al,
1986; Reinberg et al, 1984 ),
perturbaciones del ciclo menstrual e
infertilidad ( Moretz, 1987 ). La
tolerancia al trabajo de noche es muy
diferente de un individuo a otro.
Algunos son incapaces de adaptarse ya
desde el comienzo y abandonan
rápidamente, otros lo hacen con
dificultad.
Se pueden poner en evidencia los
procesos de adaptación asociados más
concretamente a una actividad
profesional nocturna? Varios estudios
han establecido un esquema de los ritmos
biológicos circadianos para el personal
que trabaja de noche, sobre todo en lo
relativo a la secreción de melatonina.
Esta sustancia es una neuro-hormona
liberada por la glándula pineal e
implicada en los mecanismos de control
de los ritmos circadianos, de las
diferentes funciones fisiológicas. Su
liberación es nocturna y depende de la
ausencia de iluminación. Los trabajos de
Sack et al. (1992, 1994 ) demuestran que
la adaptación del ritmo de melatonina es
muy variable en los trabajadores con
turno de noche. A la salida del trabajo
a turnos, los sujetos presentan perfiles
muy diversos del ritmo de secreción de
melatonina, tanto para el comienzo como
para el pico de liberación hormonal. Sin
embargo, en este estudio el número de
casos es reducido ( n = 9 ) y el ritmo
de secreción de la melatonina ha sido
medido durante las 24 horas siguientes a
la salida del turno de noche y en un
centro de investigación clínica. El
hecho de que los datos de este estudio
no hayan sido recogidos durante varios
días y en situación de trabajo real, lo
mismo que la reducida muestra de casos,
limitan un poco la validez de estas
observaciones. Nosotros hemos realizado
un estudio con 20 enfermeras adscritas a
un servicio con trabajo de noche al
menos durante tres meses consecutivos,
con el siguiente ritmo: tres noches de
trabajo y dos días de descanso ( Quera-Salva
et al, 1996; 1997 ). El ritmo de
actividad-reposo ha sido evaluado
durante dos periodos de 24 horas: en el
curso del último día de trabajo nocturno
y durante el primer día de descanso. El
rendimiento en el trabajo, el test del
tiempo de reacción a elección múltiple y
el test de memoria de Sternberg sobre 7
cartas (Sternberg, 1969 ) se han medido
igualmente cada dos horas en el curso de
una noche de trabajo y a lo largo del
segundo día de descanso. Estos
parámetros ( ritmo de actividad-reposo,
secreción de melatonina y rendimiento )
se han comparado con un grupo control de
20 enfermeras con trabajo diurno
exclusivamente. La exposición a la luz,
medida a lo largo de todo el estudio, es
similar en los dos grupos de enfermeras.
Los resultados demuestran que solamente
el 30 % de los trabajadores nocturnos
presenta un ritmo de melatonina que se
adapta rápidamente a los cambios
horarios ( figura 2 )
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Figura 2 :
Las curvas ilustran los
perfiles del metabolito de
la melatonina ( 6-sulfatoximelatonina
) en enfermeras en turno de
noche, entre las 21h00 y las
6h00. La adaptación del
ritmo de secreción de
melatonina a los cambios
horarios, afecta únicamente
al 30 % del personal que
trabaja de noche. Esa
adaptación del perfil de
melatonina va acompañada de
mejor rendimiento en el
trabajo y una mejor calidad
del sueño. |
En estos casos, la secreción de
melatonina se produce en el curso de la
noche durante los días de descanso y la
mañana siguiente a la salida del turno
de noche, durante el sueño. Este grupo
presenta igualmente mejor rendimiento en
el momento del trabajo de noche, en
comparación con las enfermeras que no se
adaptan ( 70 % del efectivo ) y
presentan siempre una secreción nocturna
de melatonina. De hecho, su rendimiento
es similar a las enfermeras que trabajan
exclusivamente de día. En este estudio,
la edad de las pacientes es el factor
único potencialmente predictivo de
adaptación al puesto de noche. En
efecto, los individuos que se adaptan
mejor tienen tendencia a ser más jóvenes
que la media de la población
trabajadora. Es interesante por otra
parte señalar que si los ritmos
biológicos se adaptan efectivamente a la
actividad profesional en trabajo de
noche solamente para una minoría de
individuos, el conjunto de la población
de este ensayo se estima que satisface
las condiciones de trabajo. De esta
constatación se deduce que, en la
mayoría de casos, la actividad
profesional del trabajo nocturno
constituye más una opción personal – el
trabajo nocturno favorece la realización
de tareas domésticas - que una mayor
aptitud de estos individuos para
acostumbrarse a las perturbaciones de
sus ritmos biológicos. En este contexto,
parece entonces preferible desarrollar
para esta categoría de asalariados
técnicas que faciliten la
resincronización de los ritmos
biológicos, antes que intentar
seleccionar al personal, en función de
su capacidad de adaptación.
Expondremos a continuación las
diferentes procedimientos que permiten
facilitar la adaptación de los
individuos, sometidos a un trabajo en
turno de noche, estrategias que
disminuyen los riesgos asociados a este
tipo de actividad profesional.
TECNICAS DE RESINCRONIZACION
Organización del trabajo
Antes de realizar una aproximación terapéutica a las
alteraciones del sueño en un sujeto con trabajo
nocturno, conviene respetar ya ciertas reglas
simples de organización del trabajo.
El sueño diurno tras un turno de noche está reducido
y la deuda de sueño acumulada después de varias
noches de trabajo es muy importante. Con el fin de
evitar tal privación de sueño, se recomiendan
realizar rotaciones rápidas en el curso del trabajo
en turno de noche, es decir con periodos máximos de
dos o tres noches. Por otra parte el sentido de la
rotación de los diferentes puestos no es anodino y
se recomienda realizar las rotaciones horarias entre
los diferentes puestos en armonía con el sistema
circadiano endógeno, es decir en el sentido de las
agujas del reloj. Tal rotación de los horarios
equivale a prolongar el periodo, haciendo pasar a
los trabajadores de un puesto de mañana a un puesto
de tarde y después a un turno de noche. En estos
casos, la adaptación del individuo es mejor y más
rápida pues la rotación sigue el curso del ritmo
circadiano que se retrasa con una frecuencia diaria.
Jornadas de trabajo de 12 horas consecutivas pueden
ser realizadas con trabajadores que tengan mínimas
fatiga y deuda de sueño, en la medida que la carga
de trabajo sea moderada. Se aconseja entonces que
los diferentes turnos lleven consigo pocos cambios
horarios. Con el fin de favorecer una buena
recuperación del individuo, el tiempo de descanso
entre dos turnos debe ser como mínimo de 11 horas
consecutivas. Es importante entonces tener un lugar
de descanso bien aislado de ruido y luz, y una
temperatura alrededor de 23ºC. Por otro lado para
luchar contra la somnolencia en el trabajo se
recomienda reservar periodos de siesta con una
duración mínima de 30 minutos. Por el contrario,
para puestos de trabajo con riesgo elevado y que
requieren una vigilancia permanente, como por
ejemplo en las centrales nucleares, o en el curso de
vuelos de larga duración, es necesario duplicar el
personal con el objetivo de facilitar los periodos
de reposo de varias horas.
Finalmente es preciso recordar que el sistema
circadiano es menos flexible a mayor edad ( Harma et
al, 1994 ) por lo que es preferible no aceptar este
tipo de puesto de trabajo nocturno más allá de los
45 años.
FOTOTERAPIA
La luz constituye el principal “zeitgeber “ –
literalmente donante de tiempo, o sincronizador –
natural del reloj biológico. En 1972 se puso en
evidencia una vía monosináptica que pone en
comunicación a la retina con los núcleos
supraquiasmáticos del hipotálamo, que constituye el
reloj biológico endógenos del individuo y gobierna
la ritmicidad circadiana ( Moore and Lenn, 1972 ).
En efecto, es por esta vía retino-hipotalámica por
donde se dirigen las informaciones ligadas a la
alternancia luz-obscuridad hacia el reloj
hipotalámico ( figura 3 ).
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Figura 3 :La
vía retino-hipotalámica
en el hombre
3V : 3º ventrículo ; NPV :
núcleo paraventricular del
hipotálamo ; NSC : núcleo
supraquiasmático del
hipotálamo |
Esta alternancia tiene un efecto
regulador directo sobre el reloj
biológico y, en efecto, la luz es de
magnífica utilidad para manipular los
ritmos biológicos.
Las primeras experiencias de
sincronización y de recuperación de la
fase y del periodo de reloj biológico,
con alternancias luz-oscuridad, datan de
hace más de treinta años ( Wever, 1970
). Desde 1980, el equipo de Lewy ha
utilizado la exposición a una fuente de
luz intensa – o fototerapia - como
tratamiento de la depresión estacional (
Lewy et al, 1980; 1987 ), Después la
aplicación terapéutica de la luz se ha
extendido a numerosas situaciones
clínicas donde se produce la
desincronización de los ritmos
biológicos, tales como el síndrome del
retraso o avance de fase,o alteraciones
ligadas a los vuelos transoceánicos.
Las primeras experiencias que estudiaron
la influencia de la luz sobre la
adaptación de los ritmos biológicos, en
individuos sujetos a horarios de trabajo
nocturno, se realizaron con voluntarios
sanos. Así Czeisler et al, (1990)
sometieron a ocho voluntarios a horarios
de trabajo de noche exponiéndolos entre
las 00h15 min. y las 07h45 min. a una
luz intensa ( entre 7000 y 12000 lux ) y
después a una oscuridad completa el
resto del día y ello durante 6 días
consecutivos. El estudio demostró que
después de 4 días, el sistema circadiano
de los voluntarios se adapta a los
nuevos horarios. En efecto, desde ese
intervalo, los sujetos presentaban un
retraso de la aparición del punto más
bajo ( nadir ) de la temperatura entre
las 05h19+/-23 min. y las 14h53+/-32
min. ( figura 4 ), así como un retraso
simultáneo del ritmo de secreción del
cortisol, en relación a los ritmos de
base.
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Figure 4 :
Influencia de
la fototerapia sobre el
ritmo circadiano de la
temperatura.
El perfil « control », en
línea de puntos, corresponde
al registro de la
temperatura corporal de un
sujeto en trabajo a turnos,
el primer día de tratamiento
mediante fototerapia (entre
las 24 et 8 horas de la
mañana). El perfil en línea
continua corresponde a los
registros de la temperatura
corporal del mismo sujeto
después de seis días de
tratamiento mediante
fototerapia.
Según el
estudio de Czeisler et al,
1990 |
El retraso de la variación de
temperatura y del cortisol reflejan, en
estos sujetos, una adaptación de los
ritmos fisiológicos al trabajo nocturno.
De hecho es en este momento del estudio
( 4º día ) cuando los voluntarios
muestran los mejores resultados
intelectuales, así como el mejor estado
vigil nocturno.
En un estudio más reciente, Dawson et al
(1995) han estudiado la influencia de
tres tratamientos sobre voluntarios
sanos, sometidos a un turno de noche. El
primer grupo (n=8) fue expuesto a una
fototerapia entre 4000 y 7000 Lux entre
las 24h00 y 4h00 durante tres noches
consecutivas. El grupo control (n=8) se
expuso a una luz débil (menor de 50
lux). El tercer grupo (n=12 ) recibió
comprimidos de melatonina a razón de 2
mg a las 8h00 y después 1 mg a las 11h00
y a las 14h00. El correspondiente grupo
control (n =8) recibió un placebo
(comprimidos de sacarosa de aspecto
idéntico a la melatonina) a las 8h00 y
después a las 11h00 y a las 14h00. Los
resultados demostraron que a partir del
tercer día el tratamiento de los sujetos
mediante fototerapia, se retrasa la fase
de secreción de melatonina unas 8,8 +/ -
1,5 horas. Además estos sujetos
presentaban mejor rendimiento cognitivo
durante la noche de trabajo así como
mejor descanso nocturno el día
siguiente. Por el contrario, los sujetos
que habían recibido comprimidos de
melatonina presentaron un retraso de la
secreción de la neurohormona de 4,7 +/-
1,2 horas, que no es significativamente
diferente del retraso observado en los
controles ( 4,2 +/- 1,6 horas). Por otra
parte, si la melatonina mejora
efectivamente el sueño de los
voluntarios en relación a los sujetos
del grupo control, este tratamiento no
consigue hacer evolucionar de forma
notable el rendimiento cognitivo
nocturno de los sujetos.
En resumen, estos estudios muestran la
eficacia del tratamiento mediante
fototerapia en voluntarios sanos y ello
no sólo por facilitar la adaptación
circadiana al trabajo de noche, sino
también porque mejora el rendimiento en
el trabajo y asegura en el individuo una
mejor calidad de sueño por la mañana.
Sin embargo, aunque estos resultados
sean alentadores, la realidad del
trabajo es por el contrario compleja.
Sobre todo parece difícil encontrar, en
una situación profesional concreta, las
condiciones experimentales drásticas de
intensidad luminosa y duración de la
exposición realizada por los equipos de
Czeisler y Dawson. En efecto, los
estudios sobre situaciones reales
utilizan la fototerapia a una intensidad
más débil. Por ejemplo, Costa et al.
(1993) analizaron una muestra de 15
enfermeras que trabajaban en una unidad
de cuidados intensivos, sujetas a turnos
con rotaciones rápidas que incluían dos
noches consecutivas de trabajo. Las
citadas enfermeras fueron expuestas a
una fototerapia antes del turno de noche
( 2.350 lux entre las 20h30 y las 21h00
) seguido de 20 minutos de exposición
cada dos horas a lo largo de toda la
noche de trabajo. Dos noches con una
iluminación normal (20 minutos a 380
lux) se consideraron como controles. En
estas condiciones, la fototerapia no
modifica los ritmos circadianos de
temperatura o de secreción de melatonina.
Por el contrario, las enfermeras que
mostraban mejor rendimiento cognitivo,
estaban menos fatigadas y menos
somnolientas durante el trabajo y
tuvieron un sueño de mejor calidad.
Recientemente, Bjorvatn et al. (1999)
han tratado mediante fototerapia a
sujetos (n =7) sometidos a 14 noches
consecutivas de trabajo en una
plataforma petrolífera (10.000 lux
durante 30 minutos, los cuatro primeros
días de turno de noche). A la vez se
llevó a cabo un tratamiento idéntico
durante los cuatro primeros días de
descanso, siguiendo esta rotación lenta.
Este estudio demuestra que la
fototerapia no facilita más que de forma
modesta la adaptación de los empleados
al ritmo de trabajo nocturno. Por el
contrario, el tratamiento ejerce un
efecto más evidente durante el período
de readaptación hacia una vida diurna;
la calidad del sueño y la calidad de
vida diurna mejoran notablemente.
Trabajos recientes sugieren que una
débil intensidad luminosa ( 90 – 180
lux) pueden tener también efectos
beneficiosos sobre el nivel de
vigilancia del individuo ( Cajochen et
al, 2000 ) y permite también la
resincronización ( Zeitzer et al,2000 ).
Sin embargo, es preciso hacer notar que
estos resultados han sido obtenidos en
condiciones de iluminación invariables
para el sujeto. Por lo tanto, tal
constatación no es posible en una
situación de trabajo a turnos porque el
individuo sigue un ciclo de trabajo que
le somete inevitablemente a diversas
exposiciones luminosas. Este ejemplo
ilustra bien el hecho de que no existe
diseño terapéutico ideal, sino una
necesaria adaptación de la estrategia
fototerapéutica, teniendo en cuenta las
condiciones profesionales específicas de
cada tipo de actividad laboral.
En conjunto los estudios sobre
fototerapia ponen en evidencia un
beneficio importante de este recurso
terapéutico sobre el sueño así como el
rendimiento cognitivo de los sujetos
tratados. La eficacia de este
tratamiento para facilitar la adaptación
de los ritmos biológicos de los
individuos, sometidos a condiciones de
trabajo en horarios irregulares, es
real. No obstante, la intensidad
luminosa utilizada con más frecuencia en
los estudios experimentales, con
voluntarios sanos, es excesivamente alta
para poder utilizarla de forma rutinaria
en las empresas (coste demasiado
elevado). Por el mismo motivo y teniendo
en cuenta las exigencias económicas o,
lo que es lo mismo, el rendimiento de
las empresas, es ciertamente utópico
proponerles condiciones de trabajo tan
rigurosas como, por ejemplo, las que se
imponen con fines experimentales, y con
una duración limitada, a las enfermeras
del estudio de Costa et al, (1993). Sin
embargo, la fototerapia queda como una
aproximación terapéutica interesante y
no invasiva. También puede ser propuesta
para mejorar la intensidad luminosa del
trabajo nocturno, adaptada a cada
contexto profesional y optimizando al
mismo tiempo la organización del trabajo
y el descanso de los empleados.
Recomendar al personal del turno de
noche medidas simples, puede también
suavizar el proceso de adaptación del
organismo. Por ejemplo, se puede
recomendar a los empleados llevar gafas
de sol a la salida del turno de noche (
hasta el momento de acostarse ) con el
fin de evitar la inhibición de la
secreción de melatonina por la luz. La
puesta en marcha de este conjunto de
acciones simples puede facilitar la
adaptación de los ritmos biológicos al
turno de noche, disminuyendo el riesgo
de accidentes, mejorando el bienestar
del individuo y aumentando su
rendimiento.
HIPNÓTICOS
Se recomienda a veces la toma de
hipnóticos para aquellos pacientes que
responden escasamente o no responden a
la fototerapia. Entre los hipnóticos, la
clase farmacológica más conocida son las
benzodiacepinas cuyo exponente principal
es el Diazepam ( Valium®). Las efectos
de las benzodiacepinas incluyen su
carácter ansiolítico, miorrelajación,
antiepilépticos e hipnóticos. Algunos
autores han demostrado que las
benzodiacepinas de vida media corta
tienen una propiedad de sincronización
del sistema circadiano en el Hamster (
Turek y Losse-Olson, 1986 ) y pueden
mejorar la calidad del sueño en los
voluntarios sanos, sin que ello vaya en
detrimento de la vigilancia en el curso
del trabajo o del rendimiento realizado
( Walsh et al, 1991; Porcù et al, 1997
). Por lo tanto y cualquiera que sea la
molécula administrada, el sueño obtenido
bajo tratamiento con benzodiacepinas es
diferente del sueño fisiológico. Además
los efectos secundarios provocados
pueden ser importantes ( amnesia
anterógrada, tolerancia, dependencia,
etc ) y con el fin de evitar todos estos
riesgos, sobre todo tolerancia y
dependencia se recomienda no prescribir
benzodiacepinas mas que por un periodo
de tiempo que raramente excederá de
cuatro semanas de duración. Esta última
recomendación, sin embargo, concierne
menos a la población que trabaja a
turnos, o de noche, para los cuales la
toma de hipnóticos, cuando es necesaria,
no dura más de 3 ó 4 días.
Nos interesa ahora destacar los estudios
que utilizan Zopliclona ( Imovane® ), un
hipnótico no benzodiacepínico con una
vida media corta que es bien tolerado y
provoca la aparición de un sueño más
fisiológico que las benzodiacepinas. Más
exactamente, exponemos aquí los estudios
que se han efectuado en situación de
trabajo real porque, como ya hemos
visto, es importante el poder determinar
la eficacia de un producto en el
contexto socio-profesional real de los
individuos a los que debe beneficiar.
Monchesky et al, (1989) administraron
Zopiclona ( 7’5 mg.) o placebo, 30
minutos antes de acostarse, a 50
personas que trabajaban a turnos.
Alternaban 14 jornadas en horario de
mañana y 14 jornadas en turno de noche (
entre las 18h00 y 2h30 ) y que referían
insomnio después del turno de noche. En
el estudio, cruzado y doble ciego, se
administró el segundo medicamento (
zopiclona o placebo ) después de la
reanudación del trabajo a turnos
siguiente, entre las 18h00 y las 2h30. A
lo largo del estudio, el sueño, el humor
y el rendimiento laboral se evaluaron
mediante cuestionarios validados (
Tetrault et al, 1965; Arsenault et al,
1983 ). Este estudio demostró una
mejoría del sueño a lo largo de 13 días
de tratamiento con zopiclona. Por el
contrario, el hipnótico no ejercía
efecto notable sobre la calidad del
despertar, el humor o el rendimiento
laboral de los sujetos.
Con la ayuda de diferentes tests (
Ficker Fusion Test, , Digit Symbol
Substitution Test ) Moon et al, ( 1990 )
estudiaron la eficacia de la zopiclona
sobre el rendimiento psico-motriz en el
trabajo. El hipnótico se ensayó en 12
voluntarios sanos sometidos a una
rotación rápida ( alternando turno de
día y turno de noche ). En este estudio
cruzado doble ciego, se administró
zopiclona o placebo después de dos
turnos de noche consecutivos. Los
autores observaron que, comparado con el
grupo placebo, la zopiclona mejora el
sueño sin modificar el rendimiento
psicomotor. Como la población objeto de
estudio no eran personas insomnes, su
rendimiento psicomotor laboral no estaba
demasiado disminuido; de ahí la
imposibilidad de poner en evidencia el
beneficio de la zopiclona.
Un tercer estudio ( Bozin-Juracic, 1996
), analizó tres grupos de trabajadores a
turnos que presentaban insomnio, durante
su rotación semanal al turno de noche.
En el curso de una semana de trabajo
nocturno, estas personas recibieron
tratamiento con un hipnótico ( un grupo
recibió zopiclona y otro nitracepam ) o
recibieron un placebo. Tras analizar los
resultados se observó, al contrario que
en el grupo control, que la duración y
eficacia del sueño mejoró durante toda
la rotación en trabajo a turnos, en los
dos grupos que tomaron hipnóticos.
Recientemente nuestras investigaciones
se dirigieron a observar los efectos de
la zopiclona sobre 29 pacientes en
trabajo a turnos ( mañana, tarde y noche
) que presentaban insomnio a la salida
del turno de noche ( Quera-Salva et al,
2002 ) En este estudio randomizado, en
doble ciego, dos grupos paralelos de
pacientes del sexo masculino recibieron
o bien zopiclona ( 7’5 mg, 14 pacientes
cuya edad media fue de 39 años ) o bien
placebo ( 15 pacientes con edad media de
42 años ). El tratamiento se administró
en el momento de acostarse, durante los
tres días siguientes a la salida del
turno de noche. Se evaluaron los
momentos de actividad e inactividad de
los pacientes ( Actillum, Ambulatory
Monitoring Inc., NY ) y los datos se
analizaron teniendo en cuenta una agenda
de sueño. La exposición de los pacientes
a la luz fue controlada por un luxómetro
y la temperatura rectal se midió a lo
largo de las 24 horas y en turno de
noche.
Se realizaron también tests de reacción
simple cada dos horas, durante el turno
de noche. Los dos grupos mostraban
niveles comparables para cada parámetro
analizado, lo mismo que una exposición a
la luz similar, durante las tres horas
anteriores al trabajo de noche, o antes
de acostarse. Este estudio pone en
evidencia una ganancia relativa de la
duración del sueño del 27 % ( en
comparación con el nivel basal ) después
de la primera noche de trabajo, bajo
zopiclona y solamente del 14 % en el
grupo placebo, siendo las diferencias
entre ambos grupos estadísticamente
significativas ( p< 0’05 ) ( figura 5 ).
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Figura 5: Ganancia
relativa de sueño después de
tres noches de trabajo a
turnos |
A la salida de la segunda noche de
trabajo, la ganancia de la duración del
sueño es de 16 % bajo zopiclona y
solamente del 3 % bajo placebo ( p< 0’05
). Por el contrario, la ganancia de
sueño no es diferente, entre los dos
grupos, después de la tercera noche lo
cual no es sorprendente dada la
variabilidad observada. En efecto, a la
salida de esa última noche de trabajo,
los pacientes duermen poco porque tienen
la posibilidad de descansar la noche
siguiente. Una encuesta sobre la
duración y calidad del sueño ha
permitido poner en evidencia un impacto
significativo de la zopiclona ( p< 0’05
contra placebo ) sobre la evaluación
global del sueño y la duración media de
los despertares nocturnos. Por otro
lado, en los dos grupos, el despertar es
de buena calidad y el periodo de tiempo,
durante el cual la temperatura corporal
está en el nivel más bajo ( nadir ),
queda invariable. Es también muy
interesante señalar que los pacientes
que han tomado hipnótico tienen mejores
rendimientos en el test de reacción
simple en el trabajo, comparado con el
grupo control. Además la mejora del
rendimiento de estos sujetos es mayor en
la segunda noche de trabajo, es decir en
el momento donde los riesgos de error
son mayores, como lo atestigua la clara
reducción del rendimiento observada en
los pacientes bajo placebo.
Este estudio confirma pues que tomar un
hipnótico de vida media corta que se
tolere bien, puede ser beneficioso para
las personas que presenten alteraciones
del sueño a la salida del turno de
noche. Nosotros hemos demostrado que
este beneficio no sólo afecta a la
calidad del sueño sino también al
rendimiento del individuo en el trabajo.
De esta manera, disminuyendo la deuda de
sueño, sin comprometer el ritmo
circadiano, es posible disminuir los
riesgos de accidente en el trabajo
nocturno. Es preciso señalar que en tal
estrategia terapéutica, la toma de
hipnóticos es un hecho puntual en el
trabajo nocturno, lo que evitará el
riesgo de desarrollar un efecto de
tolerancia.
CONCLUSION
Todos hemos constatado alguna vez que para estar en
forma, al máximo de nuestra capacidad y de nuestro
rendimiento, debemos adaptarnos al ritmo impuesto
por el entorno en que nos movemos. Por ello, en la
actualidad, el 20 % de la población activa de los
países industrializados se enfrenta al problema de
los horarios irregulares y a la necesidad de
funcionar en contra de los sincronizadores y de la
vida social. En la mayor parte de casos, la
actividad profesional en horarios irregulares
constituye más una opción personal que una mayor
capacidad de los individuos para acostumbrarse a las
perturbaciones de sus ritmos biológicos. Tales
situaciones profesionales precisan de una adaptación
de los ritmos biológicos de los individuos para
mejorar su calidad de vida y para disminuir el
riesgo de accidentes.
Antes de considerar cualquier opción terapéutica de
las alteraciones del sueño, es una responsabilidad
de la empresa y del médico del trabajo el
sensibilizar y formar a los trabajadores del turno
de noche, desde la organización del trabajo hasta
normas higiénicas de sueño que podrían por sí solas
mejorar sensiblemente la adaptación de sus ritmos
biológicos.
Disponemos igualmente de diferentes herramientas que
permiten mejorar la adaptación de los ritmos
biológicos de esta población de trabajadores. La
eficacia de la fototerapia como resincronizador de
los ritmos biológicos es real y su puesta en marcha
es realmente fácil. Sin embargo, teniendo en cuenta
las exigencias de las empresas y la sensibilidad de
cada individuo, es necesario elaborar perfiles de
fototerapia adaptados a las características
profesionales específicas de cada tipo de actividad.
En nuestra experiencia, una iluminación aproximada
de 500 lux puede ser suficiente para facilitar la
adaptación subjetiva al trabajo nocturno. Los
hipnóticos constituyen una estrategia de interés
para los pacientes con dificultades de adaptación,
descritas anteriormente. Como hemos visto, un
hipnótico de vida media corta y bien tolerado, puede
compensar la deuda de sueño acumulada después de
varias noches de trabajo y, probablemente también,
disminuir el riesgo de accidentes de trabajo. La
toma del hipnótico será de corta duración, 3-4 días
a lo sumo, y así los pacientes tendrán pocas
probabilidades de desarrollar dependencia al
medicamento.
Hemos expuesto aquí algunas estrategias terapéuticas
que se pueden desarrollar para facilitar la
resincronización de los ritmos biológicos y aumentar
la tolerancia a los diferentes horarios de trabajo
de una población activa que trabaja a turnos. De
forma deliberada, no hemos insistido en la posible
utilización de la melatonina como recurso
terapéutico de las alteraciones de los ritmos
biológicos. Algunos ensayos clínicos se realizaron
con este cronobiótico ( Arendt et al, 1997 ) en
trabajadores a turnos, pero diversos argumentos
sugieren que podría haber una disminución del
rendimiento en los sujetos tratados. Sin querer
entrar en el debate alrededor de hechos que
necesitan ciertamente confirmación, nos parece
totalmente prematuro presentar, en el conjunto de
esta revisión, un recurso que no está disponible en
el mercado.
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