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Dra Pilar Cuartero
Unidad de Neurofisiología y alteraciones del sueño
Hospital Maz. Zaragoza
CRONOBIOPATOLOGIA
A lo largo de la evolución, todos los seres vivos se
han visto sometidos a un ambiente cíclico de
luz-oscuridad, con un período de 24 horas.
El hombre ha adaptado su existencia a un período de
actividad diurna y un período de inactividad
nocturna. Esta conducta adaptativa ha concatenado
los variados procesos fisiológicos a una ritmicidad
periódica de casi un día de 24 horas (circadiano).
Se ha demostrado que el principal estímulo ambiental
que sincroniza el ritmo circadiano es la alternancia
luz-oscuridad. La cronobiología destaca numerosas
funciones biológicas que siguen una ritmicidad
circadiana. Recordemos aquí que la secreción de
cortisol y de testosterona aumenta progresivamente
hacia el amanecer, mientras que la temperatura
corporal cae a su valor más bajo. La hormona del
crecimiento aumenta su secreción en las primeras
horas de la noche; la prolactina lo hace durante
toda la noche, mientras que la temperatura corporal
alcanza su valor máximo en la tarde. La melatonina
presenta valores bajos durante el día y altos en la
noche. Esta hormona pineal en altas dosis induce
sueño en algunas especies animales, incluso en el
hombre.
Se postula que el oscilador o marcapaso de los
ritmos circadianos es el núcleo supraquiasmático (NSQ)
del hipotálamo y que, como todo oscilador, su
actividad eléctrica oscila rítmicamente en total
ausencia de aferencias. Sin embargo, en condiciones
normales, la clave ambiental luz-oscuridad lo
sincroniza a través de una vía directamente retino-hipotalámica.8
Los ritmos circadianos si bien son hereditarios, son
también sensibles a las influencias externas. En el
caso del CSV, aparte de la importancia de la clave
luz-oscuridad, una serie de otros factores como la
actividad física diurna, el tipo de alimento y el
horario de ingestión, los hábitos sociales y de
trabajo, la siesta y la temperatura ambiente, entre
otros, van a influir sobre la cantidad de sueño.
La tendencia al sueño depende de dos procesos
responsables de su regulación, según el modelo de
Bórbely, la tendencia a dormir sería el resultado de
la acción combinada de un proceso S, homeostático
(capaz de autorregularse para mantenerse constante),
sueño-dependiente ( dependiente de las horas previas
dormidas) y de otro proceso que no depende de la
vigilia: el proceso circadiano C, que no depende de
las horas previas dormidas y esta relacionado con el
ciclo luz-oscuridad y el momento del día. Durante la
vigilia el proceso S se eleva exponencialmente” como
si fuese aumentando su potencial de actividad”,
mientras que en el sueño este potencial declinaría
exponencialmente.2
La necesidad de dormir y la duración del sueño
dependen de los niveles respectivos de los procesos
C y S en un determinado momento y, obviamente, un
ciclo sueño-vigilia (CSV) normal resultará del
equilibrio entre ambos procesos.
Este breve resumen de algunos aspectos
cronobiológicos del CSV permite comprender los
trastornos del ritmo sueño-vigilia, que se pueden
dividir en transitorios y permanentes.
Entre los transitorios figura el síndrome provocado
por cambio rápido de huso horario en los vuelos
transmeridianos. En este síndrome conocido como “jet
lag”, el sujeto trata de seguir el esquema
sueño-vigilia según el horario del lugar al que
llega, en circunstancias en las que su reloj
biológico está sincronizado a la luz-oscuridad y
actividad de su lugar de partida. Esta situación
provoca mayores trastornos en los vuelos oeste-este.
El viajero, en estas condiciones, presenta
somnolencia, cansancio físico y psíquico durante el
día y en la noche insomnio de conciliación junto con
despertares frecuentes.
El otro trastorno transitorio corresponde al
provocado por el trabajo nocturno y es el más
frecuente en el mundo occidental. En el “jet lag” el
sujeto debe resincronizar su reloj interno a un
nuevo horario de acuerdo con el ambiente. Por el
contrario, el individuo en turno de noche debe
desincronizar su ritmo habitual, por imposición de
su trabajo. El sujeto en estas condiciones, presenta
somnolencia y disminución en el rendimiento psíquico
y físico durante la noche del trabajo, mientras que
el sueño diurno suele ser menor en cantidad y
también en calidad (aparece fragmentado por
despertares frecuentes, disminuye el sueño lento
profundo y el sueño REM en ocasiones etc.). Estos
síntomas son más persistentes y acusados cuanto
mayor es la edad del sujeto.
Los turnos de trabajo de tipo rotatorio, pueden
provocar trastornos más severos y son considerados
dentro de los disturbios persistentes. El individuo
se enfrenta a la dificultad de adaptar su
cronobiología a la alternancia de los
sincronizadores ambientales.
Otros trastornos persistentes son: el síndrome con
período de sueño retardado, el de sueño anticipado,
el ritmo de sueño-vigilia irregular; el síndrome de
ritmo sueño-vigilia mayor de 24 horas.
Es importante, entonces, reconocer estas
alteraciones precozmente y ser prudente en el uso de
fármacos, puesto que en muchos casos pueden ser
corregidas mediante modificaciones en la higiene
sueño-vigilia.
La población sometida a turnos, en trabajo nocturno
o en horarios irregulares, se calcula en los países
industrializados en un 20% de los trabajadores y
aumenta progresivamente desde hace 30 años.
La tendencia es a incrementar y extender estos
horarios a más ocupaciones por el interés en
amortizar y rentabilizar equipos industriales y
mantener la sociedad activa las 24 horas del día.
El trabajo por turnos, y nocturno especialmente,
representa un riesgo para la salud y las
consecuencias negativas están descritas y bien
estudiadas y alcanzan aspectos mucho más amplios que
el laboral: no solo afectan al trabajo y rendimiento
sino también a la seguridad personal del trabajador
y de otras personas, y a la salud física y síquica y
a las relaciones familiares y personales.1
La mala adaptación del trabajo a turnos se puede
presentar poco tiempo después del comienzo del mismo
(síndrome agudo) o después de años (síndrome
crónico).9
El primero parece estar más relacionado con la
repercusión de la alteración del ritmo
vigilia-sueño, y en la intolerancia a largo plazo
parece estar implicados más factores personales y
laborales, e implica trastornos sistémicos y más
complejos.
Los trastornos más frecuentes que se presentan son:
digestivos, cardiovasculares, se aumentan los
hábitos no saludables (tabaco, vida sedentaria),
obesidad, irregularidades del ciclo menstrual en la
mujer, disminución de la fertilidad, ansiedad,
depresión etc.
Además, el sueño insuficiente, de mala calidad y con
poca profundidad que se da en estos trabajadores
tiene efectos cognitivo-comportamentales con
disminución del nivel de alerta y descenso del
rendimiento; se afecta el estado de ánimo y las
funciones cognitivas y motoras así como la
motivación y la atención con el mayor riesgo de
accidentes que esto conlleva.10
No debemos olvidar la dificultad de estas personas
para: adaptarse a una sociedad que está organizada
para dormir de noche y vivir de día, y para
coincidir con las personas próximas, lo que les
lleva a un aislamiento familiar y social.
EVALUACION Y PREVENCION DE RIESGOS EN EL TRABAJO
La evaluación de los trastornos cronobiólogicos debe
tener en cuenta todos los aspectos citados y se
deben utilizar los instrumentos diagnósticos más
adecuados para vigilar la salud de estos
trabajadores. (cuestionarios, diarios, protocolos
específicos..)
La adaptación al trabajo por turnos depende de
múltiples factores individuales y laborales: la
tendencia neurótica, el ritmo vigilia-sueño rígido,
la dificultad para vencer la somnolencia y la
tipología matutino-vespertina son características
individuales que dificultan la adaptación y la edad
y el tiempo de trabajo a turnos, así como las
condiciones familiares y personales influyen también
de manera importante. Algunos estudios sugieren que
la actitud personal es fundamental, por lo tanto no
es fácil prever si se va a tolerar el trabajo por
turnos hasta que no se realiza y por ello es
conveniente ser prudente en las evaluaciones y
procesos de selección del personal.4
Para minimizar los efectos que el trabajo a turnos y
nocturnos tiene sobre las personas, es conveniente
actuar sobre distintos frentes: incluir criterios de
salud a la hora de establecer turnos y horarios de
trabajo; vigilar los trastornos que se agravan o se
generan por este tipo de trabajo y desaconsejar o
tratar en cada caso, e informar y formar tanto a la
empresa como al trabajador en lo referente al sueño,
los riesgos de su trabajo y las medidas que pueden
ayudarle a mejorar su adaptación y rendimiento.6
Aunque no existe un sistema perfecto de turnos, se
pueden tener en cuenta una serie de recomendaciones
a la hora de establecer horarios de trabajo (cambios
cada poco tiempo, hacia adelante, con períodos de
descanso prolongado entre ellos, controlar la carga
física y mental, respetar fines de semana libres
etc.)5
La legislación existente sobre este tema establece
el máximo de días consecutivos que se puede
trabajar, la duración de los turnos y del descanso
entre ellos, y existen recomendaciones sobre algunos
de los aspectos citados.
En la actualidad, la Ley de Prevención de Riesgos
Laborales y el Reglamento de los Servicios de
Prevención regula la vigilancia de la salud de los
trabajadores antes de empezar el trabajo y de forma
periódica, y se debe de considerar este tipo de
trabajo como un factor de riesgo para el trabajador,
por lo que se prestará especial atención a la salud
global y a los trastornos que pueden ser agravados
por la irregularidad en el sueño como: epilepsia,
depresión, diabetes insulina-dependiente, patología
tiroidea, algunos trastornos cardiovasculares,
digestivos, apnea, enfermedades que requieren un
régimen de comidas o de medicación a intervalos
regulares. Los responsables de la vigilancia de la
salud en los servicios de Prevención, sean propios o
externos, tiene que realizar reconocimientos de
ingreso con protocolos específicos para estos
horarios, decidirán los trabajadores que son: aptos
para el trabajo, aptos con condiciones y no aptos
para estos trabajos y establecerán con que
periodicidad se realizan los reconocimientos
periódicos, teniendo en cuenta que es importante
vigilar la adaptación en el los primeros meses del
trabajo.7
Se debe estudiar no sólo la salud física, sino
también la salud psíquica y las responsabilidades
familiares y sociales del trabajador y los factores
del trabajo como tóxicos, etc.3 En cualquier caso
cada trabajador debe ser evaluado individualmente
teniendo en cuenta múltiples factores.
La empresa debe adoptar algunas medidas a la hora de
establecer horarios; intentar respetar los horarios
más comunes con cambios de turno en las horas
adecuadas; disponer horarios y lugares para comer y
descansar; hacer participar a los trabajadores en la
elaboración y elección de turnos; hacerlo y
exponerlo con antelación; mantener grupos estables
de trabajo; intentar mantener al máximo los días que
se pueda dormir de noche y medidas ergonómicas de
luz, ventilación, ambiente de higiene y descanso,
temperatura, ruido, etc.
El trabajador debe estar informado sobre la
importancia del sueño en su salud global y sobre las
medidas que están bajo su control para disminuir los
efectos nocivos de los turnos: comidas regulares y
calientes dedicando el tiempo adecuado; respetar las
horas de sueño por encima de otras actividades;
medidas ergonómicas y de aislamiento; adaptación
familiar a esta situación; recursos en el entorno
social para mantener relaciones y tiempo de ocio,
etc.
UNIDAD DE ALTERACIONES DEL SUEÑO EN SERVICIO DE
PREVENCION
Desde una unidad especializada a la que asisten
pacientes que trabajan en turnos y en trabajos
nocturnos deberíamos estar alerta sobre dos
cuestiones:
- El riesgo general que se deriva del hecho de que
un trabajador con una disminución en la atención y
el rendimiento por un déficit de sueño, realice
determinadas funciones (conducción, maquinaria
pesada, control, etc.)
- Y por otro lado los trastornos que se pueden
producir en el trabajador por este tipo de horarios,
tanto de forma aguda como crónica y que solo podemos
abordar de forma específica y satisfactoria si
conocemos sus condiciones y horarios de trabajo.
La incorporación de algunas preguntas sobre
somnolencia durante el trabajo y de día, horarios
del sueño y trabajo y ronquido y apnea, nos pueden
hacer relacionar algunas patologías con el sueño y
enfocar el diagnóstico y el tratamiento de forma
diferente, con un evidente ahorro de tiempo y
recursos.
Nuestro campo de acción se concreta en tratamientos
farmacológicos, que siempre y sobre todo en estos
casos, deben tender a establecerse por tiempo
limitado y bajo control periódico y la ayuda de
otras medidas de información, higiene del sueño
etc., que son en muchos de estos pacientes, más
útiles.
En muchas ocasiones, la introducción progresiva y
controlada de algunas modificaciones en los hábitos
de vida y de conducta (respetar y dar importancia al
sueño y a la alimentación, buscar apoyo familiar y
de ocio, etc.) y medidas ergonómicas sencillas como
potenciar la luz en los lugares de trabajo nocturno,
oscurecer y aislar de ruidos las habitaciones para
el sueño diurno, evitar el exceso de bullicio cuando
uno se dirige a dormir de día, desconectar timbres y
teléfonos, usar gafas de sol, etc., pueden dar
resultados satisfactorios.
Desde una unidad de alteraciones del sueño en una
mutua de accidentes de trabajo y enfermedades
profesionales de la seguridad social actuamos en
diferentes campos:
La introducción de un breve cuestionario de sueño en
los reconocimientos médicos de los trabajadores con
riesgo, ha permitido detectar, estudiar y tratar o
enviar a otras consultas de la red sanitaria
pública, un buen número de pacientes con
alteraciones del sueño y con ello evitar los riesgos
que estos trastornos implican.
Se realizan actos formativos y de divulgación
dirigidos a empresa, recursos humanos, técnicos de
prevención en riesgos laborales, personal sanitario
de los servicios de prevención, asistencia primaria
etc.
Realizamos campañas de formación e información a los
trabajadores sobre el sueño y las medidas que pueden
adoptar para disminuir los trastornos que se generan
por los horarios irregulares.
Se informa y asesora a las empresas adscritas a la
mutua que lo solicitan sobre horarios más adecuados,
turnos etc.
De todos modos, aunque hablamos de medidas básicas y
de sentido común, y aunque el sueño en principio
suscita un interés general tanto por parte de los
técnicos como de los “usuarios”, no se da
importancia ni se cumplen las normas más elementales
para disminuir las alteraciones del sueño y el
abordaje de estos problemas sigue siendo un poco
desconocido y se sigue “evitando” en muchos casos.
BIBLIOGRAFIA:
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socio-laborales de los trastornos cronobiológicos.
El punto de vista médico. Vigilia - Sueño, 2002; 14
(1) 36-48.
2. BORBELY, A.A.: A two process model of sleep
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3. COSTA, G: Guidelines for the medical surveillance
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4. HARMA, M; Individual differences intolerance to
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Chronobiol. Int.; 1997, 14: (2); 159-171.
6. NOGAREDA, C Y NOGAREDA, S.: Trabajo a turnos y
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7. NOGAREDA, C Y NOGAREDA, S.: Trabajo a turnos.
Criterios para su análisis 1998. INSHT NTP: 502.
8. PALESTINI, M.: Algunos aspectos neurofisiológicos
del ciclo sueño-vigilia. Rev. Chil. Neuro-psiquiat:
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10. SHAPIRO, C.M. Y KAYUMV, L: Sleepiness, fatigue,
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